- El sector calcula que la tarifa eléctrica de último recurso (TUR) subirá poco más del 2% en su revisión del 1 de octubre, de acuerdo al resultado de la subasta celebrada ayer.
- Los grandes consumidores serán los más favorecidos para ahorrar en su factura eléctrica.
Desde julio de 2009, la única herramienta que permite al Gobierno jugar con el precio de la luz son los peajes, pues la otra parte del recibo depende del coste de la energía en el mercado mayorista eléctrico (pool) o del resultado de las CESUR.
El Gobierno y oposición acordaron congelar la tarifa eléctrica para buscar un pacto de Estado en materia energética que, entre otras actuaciones, conllevará la revisión de todos los costes que soporta el sistema eléctrico.
Hasta ahora, la revisión de los peajes de acceso se realizaba semestralmente, pero antes del verano el Ejecutivo modificó la normativa para permitir que el ajuste se haga trimestralmente.
Ayer se celebró la subasta de la tarifa eléctrica, cuyo precio, se estima, se incremente entorno a un 2%.
Según fuentes del sector eléctrico, el precio final de la energía subastada por el Operador del Mercado Ibérico de la Energía (Omel) para el suministro a tarifa en el último trimestre del año supera en torno al 4,5 por ciento el registrado en el periodo anterior.
Para el cálculo de la TUR se tiene en cuenta el resultado de las subastas de energía, los impuestos y los peajes de acceso. Así que, atendiendo a la subasta y a la intención del Ministerio de Industria de congelar los peajes de la revisión de octubre, se estima que la TUR subirá en torno a un 2 por ciento.
Desde que el 1 de Julio entrara en vigor la Ley que liberaliza el mercado eléctrico, las comercializadoras (Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa, E.ON y HC Energía) son las responsables del suministro de electricidad. En teoría, el consumidor tiene la posibilidad de elegir la compañía que quiera, aprovechando las ofertas o rebajas que le ofrezcan. No obstante, desde la Unión de Consumidores hemos detectado y denunciado que el consumidor doméstico (de tarifa refugio, TUR) no percibe una competencia real y efectiva. Para este tipo de clientes los precios o tarifas que se ofertan son muy similares entre unas y otras compañías, por lo que no existe una competencia real. No ocurre lo mismo con los grandes consumidores (consumidores de más de 10 kW), quienes si que se ven beneficiados de buenas ofertas, pactando directamente con los comercializadores.
Además, la Unión de Consumidores, también pone en cuestión la información que las compañías eléctricas suministran al Ministerio; sobre todo, el famoso déficit tarifario.
El panorama actual es claro: España no fabrica la suficiente energía para la demanda que tiene el país; de ahí, que las compañías eléctricas tengan que comprar en el extranjero a los precios que establezca este mercado, otra variable que encarece este bien para el consumidor final. La descompensación entre lo que pagamos por la electricidad y lo que cuesta producirla a las compañías es el déficit de tarifa.
Para que las empresas eléctricas no quiebren, el gobierno financia este déficit, convirtiéndose en deuda del estado, que luego vende en el extranjero, acumulando una deuda de 14.600 millones de euros. La Unión de Consumidores no entiende que los enormes beneficios que cosechan las compañías eléctricas, además de incrementarse año a año, no sirvan para paliar esa descompensación existente.
Del mismo modo, y en calidad de representantes legales de los usuarios y consumidores, desde esta Asociación se reclama una mayor participación en estas cuestiones.








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